
Los próximos 25
El cole está de cumpleaños. Lo estamos todos un poco, en mayor o menor medida. Los alumnos que empezaron en él, los que llegaron después, los profes que arrancaron con este nuevo centro y los que nos hemos ido incorporando durante los últimos cursos. Todos llevamos ya en nuestro historial el haber pertenecido de alguna manera y en algún momento a esta gran familia que ya lo es.
Para muchos los recuerdos serán de hace tiempo, varios años atrás, con un montón de anécdotas , todas con nombre propio: compañeros a los que les han perdido la pista, profesores que ya no están en el centro, personas que trabajaron en él y con las que compartieron momentos más o menos importantes de su vida,...
Los recuerdos de la infancia, sonidos, olores, imágenes, sentimientos,... se graban en nuestra memoria para siempre y en general, resulta agradable recuperarlos de vez en cuando. Para muchos de vosotros, este es el momento.
Pero los que tenemos una historia común reciente no podemos echar mano de esos recuerdos. No podemos tener una idea clara de lo que fue y lo que supuso la inauguración de este centro en su momento, más que por lo que ahora nos estáis contando. Aunque lo que quizás si podemos aportar es una visión creo que valiosa de lo que fue esa primera impresión al incorporarnos a él.
Llegamos, a veces, sin ni siquiera saber donde está situado el pueblo, menos el colegio, sin saber por donde se entra, ni a veces por donde se sale, ni lo que nos vamos a encontrar en él. Y sin embargo, en poco tiempo, nos sentimos como si llevásemos aquí muchos años, como si nos conociésemos de toda la vida, compartiendo con alumnos, familias y compañeros nuestra tarea, nuestro tiempo...
Quizás ayuda el tipo de colegio que tenemos, su tamaño, el número de alumnos por aula y el de profesores en el claustro, las familias con las que compartimos nuestro trabajo,... o será el agua de la zona, no lo se. Pero lo cierto es que todo ello, el ambiente amable y distendido, las relaciones personales realmente afectivas y cordiales que hay entre todos nosotros, alumnos, profesores y familias, y sobre todo, la buena predisposición general, hacen de este colegio un lugar especial.
Todas estas características no se dan habitualmente por que si. Suelen llevar detrás una labor constante y consciente, de todos los días. Y esto creo que debemos agradecérselo todos a aquellas personas que antes que nosotros pasaron por aquí, a todos los que antes, durante estos 25 años se esforzaron y trabajaron para que este colegio fuese lo que hoy es, un lugar en el que convivimos y trabajamos, sin perder el rigor pero manteniendo siempre como prioritario el buen trato personal y profesional.
Los niños aprenden y se forman, sabiendo distinguir lo esencial de lo anecdótico. Les transmitimos que antes que nada somos personas, y que de nosotros, nuestro esfuerzo y nuestra exigencia depende que este ambiente y estas relaciones de sincero afecto y respeto se mantengan y se transmitan. No es algo que hoy en día abunde, desgraciadamente.
Los recién llegados no hemos podido aportar gran cosa hasta ahora. Pero por nuestra parte, creo poder hablar por todos ellos, contamos con los próximos 25 años para poder demostraros que creemos en ello, y que un modelo como este es posible.
Nos vemos en el próximo 50º aniversario del colegio de Lieres. Para entonces ya nos habremos hecho un hueco en la orla de este colegio y puede que entonces hayamos pasado ya a formar parte de vuestros recuerdos. Eso es nada.
Hasta entonces…
Merche